Libero, una editorial que une escrituras, voces, gritos, arañazos y latidos de toda una genealogía de mujeres y hombres

Poesía transoceánica

En Libero publicamos sobre todo a mujeres jóvenes de Latinoamérica y de Europa con el fin de trenzar sus escrituras y llevarlas sobre la piel, en un acto de hermandad.

Nuestras autoras


Aida González Rossi,
autora de ​Pueblo yo

«el sexo es la hierba partiéndose a sí misma manchando los vaqueros leyendo para no morirse… yo leo para no morirme… y hago el amor para morirme… y después me miro y digo aida y digo tía y camino el pueblo corto un dibujo me castigo… me castigo… me depredo…»


Enrique Fuenteblanca,
autor de ​Des-naturalizaciones

«Dependiendo del ojo el paisaje es un manjar o es una trampa
y el amor es un ojo
y el ojo es una semilla
y la semilla un hueco
y después de todo hay
una plaga maravillosa»


Yanina Giglio,
autora de ​Corva

«qué hubiésemos hecho
si me vieras así
casi imperceptible
deshaciéndome de luz
ya lejos de la sala
del sollozo atónito
y del rumor pasmado
de quienes llegan»


Indira Carpio Olivo,
autora de ​Diario venusiano

«Soy animal breve. Amaso mis panes. Fermento
la sangre. Y muero cada noche, sin memoria. Son sus ojos
el texto. Y su escaso cabello, durazno. Lo pido. Me lo
pido. Y es mío cuando me mira. Y cuando no, también
es mío»

Los poemas de Enrique Fuenteblanca son tiernos y radicales, a la vez hermosos y políticos. Todo lo que brilla en estas páginas –mucho– es fruto de su devoción por las imágenes y de una mirada atenta, joven y politizada –a saber, poética– que se siente y escribe como testigo responsable de su tiempo.
Rosa Berbel, sobre Des-naturalizaciones

Pueblo yo es un tejido poético con imágenes conmovedoras, desnudas, palpitantes, que nos hace volver la mirada hacia lo telúrico de nuestro diseño mental y corporal. Un libro que a veces tiene el ritmo delirante y escénico del flujo de consciencia, a veces la hondura psicológica del monólogo interior. Es poesía que va directa a los sentidos por su musicalidad y desbocada aproximación a lo indecible.
Mónica Ojeda, sobre Pueblo yo
Pasión silenciosa es un poemario donde los restos de un amor perdido nos llevan al descubrimiento del propio cuerpo, del amor más antiguo y olvidado: el amor por una misma. No es este un amor ególatra ni superficial: el yo se descubre en la relación con el otro, ya se trate de la naturaleza o de los otros cuerpos, en un intercambio de deseos, sueños y secretos nunca antes confesados.
Emily Roberts, sobre Pasión silenciosa
Yanina Giglio crece hacia la niña y se desviste del traje negro de adultez formalista. Incendia la corbata de su padre. Se mueve por descampados pedregosos. Corva es el camino difícil, abstracto, de una niña que tiene miedo de que la vuelvan a domesticar. Y no se deja.
Almudena Sánchez , sobre Corva